En este barrio lo máximo son tres pisos sin contar el principal, pero abundan más casas que departamentos.
Tener una casa antigua tiene sus pro y sus contras, es una idea tentadora , ya que al visitarlas es imposible no enamorarse de sus pisos de madera, sus aperturas de calidad, sus ambientes amplios y luminosos y el cuidado detalle de las terminaciones. Pero tanta perfección viene acompañada de caños de agua de plomo, los de gas que están a la intemperie oxidados y no nos olvidemos de la instalación eléctrica con cables de tela; humedad porque leímos que era muy normal hacerlas con barro y arena sustituyendo el cemento y no tienen el producto que la combate; desagües y sistemas de electricidad que no funcionan como los nuevos. Todo indica que las reformas son necesarias y nada baratas, obvio.


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